Historia de la Villa de Ves y de su Tierra

Santuario del Cristo de la VIda

Santuario del Cristo de la Vida (Villa de Ves). Foto: Emilio Hernández

Observando las estadísticas de este blog hemos podido constatar el gran interés que suscita la historia de esta tierra, que no se ve satisfecho por otras páginas y espacios relacionados, o al menos no a modo resumido y esquemático –ya que por ejemplo el blog Olmo de Villa de Ves ofrece una información de primera mano valiosísima-.

Con la presente entrada espero poder cubrir, en lo posible, ese vacío de información en el ciberespacio y así contribuir a mejorar el conocimiento del extremo más oriental de la comarca de La Manchuela.

La marcada aridez climática (menos de 400 mm al año en la actualidad), unos suelos en general pobres –si no esqueléticos- y un paisaje agreste han condicionado desde siempre el asentamiento de grupos humanos en este territorio. Lejos de las principales vías de comunicación, y sin apenas recursos naturales, incluso hoy en día sigue persistiendo como el más despoblado de toda la provincia de Albacete.

En efecto, son muy escasas las referencias a poblamientos estables y de cierta entidad antes de la época musulmana. En los muy erosionables abrigos del Cañón del Júcar difícilmente se pueden conservar pinturas rupestres, no hay indicios de talleres líticos, y los principales vestigios de la edad antigua en la comarca se ubican en Jorquera, Alcalá del Júcar y La Recueja. Cerca del ‘Rincón de Ves’ también hallaremos la aldea de Zulema (yacimiento de El Paleto) y la villa romana de Cilanco.

Probablemente la referencia más característica a la presencia previa de asentamientos humanos sea la propia toponimia del lugar: aunque esté muy difundido el mito que referencia el nombre de “Ves” a la vista durante la conquista del río –vistas sobre el río, visión de un gran ejército musulmán…-, tenemos constancia por la obra Uns Al-Muhay (Solaz de corazones…) del geógrafo Al-Idrisi que ya en tiempos árabes se conocía con el nombre de Bas, Bias o Bayyas. Concretamente, menciona que:

“Del castillo de Ayora al castillo de Ves, que está a las orillas del río Júcar, hay dieciocho millas” y que “de Iniesta al castillo de Ves, que pertenece al distrito de Játiva, hay dos etapas”.

Hay varias teorías y muy poco consenso entorno al origen y significado del topónimo “Ves”. Algunos autores defienden la tesis de que se trata de  un hidrónimo germánico –con toda seguridad Visigodo- indicativo de la confluencia de los ríos Júcar y Cabriel. Wasser = agua. Alternativamente se ha propuesto el origen romano del topónimo: del latín passu, pasando por el árabe al-bāx. El historiador Aurelio Pretel, por su parte, defiende una antigüedad aún superior: por similitud con otro topónimo muy extendido en la geografía española –Beas- infiere que se trata de un hidrónimo íbero. Y Leonardo Villena habla incluso de un hipotético santuario al dios ‘Bes’.

Sea como fuere, la actual Villa de Ves nace con fines claramente militares: su estructura es la típica de los primeros encastillamientos árabes del s. VIII, pero se consolida definitivamente con el dominio almohade. La conquista castellana de Uclés (1157), Cuenca (1177) y Alarcón (1184) conduce a un notable refuerzo defensivo –del cual son un magnífico testigo las murallas almohades de Jorquera- y el abandono definitivo de las ya entonces escasas aldeas y caseríos.

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En el mapa de Tomás López (1786) pueden observarse los caminos históricos que atraviesan el Rincón de Ves

Al convertirse los abruptos valles del Cabriel y del Júcar en fortalezas naturales frente al avance cristiano, Ves adquiere gran importancia estratégica por ser el único paso practicable del río Júcar entre Alcalá y Cofrentes. De la misma época, o tal vez de los primeros años de la conquista cristiana, dataría también el castillo del Castellar, en la actual finca de Tetuán, controlando el vado sobre el río Cabriel del camino entre Requena y Alcalá/Jorquera.

En otoño de 1211, en las vísperas de la gran batalla de las Navas de Tolosa, se produce una primera y efímera conquista de todo el altiplano de La Manchuela por parte de Alfonso VIII. El golpe de mano se completaría en menos de 15 días, tomando las plazas fuertes de Garadén, Alcalá del Júcar y Jorquera –y presumiblemente también el castillo de Ves-.

Empieza así un toma-y-daca entorno a esta comarca: en 1212 los musulmanes recuperan Alcalá –atacando probablemente desde Requena, tomando seguramente el Castellar y Ves-, en 1213 cae de nuevo en manos cristianas: Alfonso VIII “con gentes de Madrid, Guadalajara, Huete, Cuenca y Ucles tomó a Xorquera, Las Cuevas, Alcalá y otros castiellos”.

En 1217-18 habría una nueva contraofrensiva musulmana en que (según  Aurelio Pretel) pudo caer Jorquera y poco después volvería el dominio cristiano –pues en 1224 Fernando III dona toda la ribera del Júcar a la orden de Silva Mayor, donación que pronto sería revocada por su incapacidad para repoblar y defender la zona-.

La consolidación del dominio cristiano no se produce sino hasta mediados de siglo, con la caída de las taifas de Valencia (1238) y de Murcia (1243 –pacto de Alcaraz-). Con esta última se retoma la política de donaciones, a fin de afianzar el repoblamiento y control militar: Alcalá y dos castillos sin especificar –seguramente el de Ves entre ellos- se entregan Lope López de Haro en 1243, mientras que Jorquera y otros 4 castillos pasan a Pedro Núñez de Guzmán.

El ascenso al trono de Alfonso X supone el fin de esta situación, y llevará a un orden territorial más estable: se reservarán las plazas fuertes del Concejo de Jorquera, Alcalá (como aldea de Jorquera) y Ves (como villa independiente) dentro de las tierras de realengo, dejando el resto de la Manchuela albacetense brevemente en señorío a Gonzalo Ruíz de Atienzar –entre 1256-57 y 1266, año en que pasa de nuevo al Concejo de Jorquera-. Por primera vez se repuebla con cierto éxito la comarca.

Pero a pesar del alejamiento de la frontera musulmana, se acrecienta la tensión militar -esta vez con la Corona de Aragón-. Se especula con la posibilidad de que la fortaleza de Ves fuera tomada temporalmente por Jaume I, durante la revuelta mudéjar de 1262 en el reino de Murcia, que provoca la intervención temporal del rey ‘Conqueridor’. . La Carta de Ves o de Yátova, fechada en julio de 1266, podría ser prueba de ello al conceder Pere Ferrandis (hijo de Jaume I) una serie de heredades en Yátova y otras alquerías del término de Bunyol:

“…por nós e por todos los nuestros atorgamos a todos vos aljama del castiello de Bes y a los vuestros, que siades salvos e seguros en vuestras personas e vuestros bienes, en qualque lugar los ayades ne’n seyan en la tierra del senyor rey d’Aragón y en la nuestra. Encara atorgamos a vos que non siades tenidos a nengunas personas de negunos malificios que ayades feitos tro al día d’uy. Encara atorgamos e damos a vos por heredades las alcherías quales son en término de Bunyol, ço es a saber Hiátava e Cuerna, e Pardinellas. e Millares, e lo Baycuella, e Turga. E que vosotros siades tenidos de poblar e de laurar aquellas com regadivos e com siccanos e com todos albales de qualquiere linyatge se seyan…”.

Esta carta puebla parece estar relacionada con la voluntad de expulsar a la comunidad musulmana de Ves (siguiendo deseos de Alfonso X) para reasentarlos como dóciles vasallos en la Hoya de Bunyol, ya en tierras valencianas.

En cualquier caso, en 1281 (Tratado de Campillo) la Villa de Ves se convierte definitivamente en un municipio de frontera entre las coronas de Aragon y de Castilla, al anexionarse de iure el vecino Valle de Cofrentes/Ayora al Reino de Valencia, que al parecer dominaba de facto desde hacía años.

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Privilegio rodado de Juan II confirmando el Fuero de Cuenca a Ves, en 1420

Es en este contexto en el que ha de interpretarse la concesión, el 22 de febrero de 1272 (una fecha bastante tardía, que hace pensar en dificultades económicas y demográficas), del Privilegio de Villazgo y Fuero y franquezas de Cuenca, de corte más igualitario que otros fueros pero también marcadamente militarista: la mera posesión de caballo y armas basta para ascender en la escala social a la posición de caballero. Esta concesión del Privilegio de Villazgo separaría a Ves de forma definitiva del Concejo de Jorquera, independencia que en un futuro supondría grandes ventajas y una suerte radicalmente distinta a la del resto de pueblos y aldeas de La Manchuela.

Finalmente, el golpe de Estado orquestado por el infante Don Sancho contra su padre (Alfonso X), y la subsiguiente guerra civil, acaba derivando en el sometimiento de Ves al Señorío de Don Manuel –que sería parte del futuro Marquesado de Villena– el año 1282.

Durante el siglo XIV el ‘Rincón de Ves’ sufre un rápido proceso de oligarquización dominado por las familias Pardo, Correa, Cuevas y Ochando. Por su condición fronteriza, se crea también un “puerto seco” para el pago de los derechos de aduanas, que ya entonces se situaría en las Casas de Ves –por caer la Villa más alejada del camino principal-. Pero este “puerto seco” se trasladaría a Alborea a principios del siglo XV.

En las intrincadas guerras civiles que sacuden a la Península en el cuatrocientos, la Villa de Ves se posiciona por dos veces con el bando realista –frente al bando nobiliario-. En 1440 se alza a favor de Juan II y en contra del rey de Navarra –quien ejercía de Marqués de Villena en nombre del Príncipe de Asturias, Don Enrique (IV)-. Pasaría brevemente al señorío de Pérez de Vivero, cayendo finalmente en 1449-51 en manos de Juan Pacheco –flamante nuevo Marqués de Villena, rompiendo la tradición por la cual el Marquesado se entregaba a un infante de la Corona, y granjeándose el descontento popular por quebrar los viejos privilegios de las villas-.

En 1475 Ves se alza de nuevo, esta vez por los Reyes Católicos, en el contexto de la Guerra del Marquesado. Este alzamiento le valdría para recuperar su condición de realengo, confirmada en las capitulaciones de 1480.

La relativa paz que conoce la región durante la Edad Moderna, con pocos cambios de carácter político dignos de mención, propician un ligero auge económico y demográfico, que queda reflejado en las Relaciones Topográficas de Felipe II, el Catastro del Marqués de la Ensenada y el Diccionario Geográfico de Tomás López. Durante esta época se generalizan también fenómenos como el bandolerismo y la corrupción de los cargos municipales (muchos de los cuales adquieren carácter vitalicio e incluso hereditario). También se fundan -o al menos cogen impulso- las aldeas del altiplano -que, como veremos, acabarán por independizarse-.

En la Guerra de Sucesión la Villa de Ves se posiciona claramente con Felipe V, por lo que recibiría el título de “Fidelísima” al finalizar la contienda. Tenemos poca información sobre la ulterior participación en enfrentamientos armados, que sería en todo caso escasa, dada la pérdida del carácter estratégico del castillo con la supresión de la frontera con el Reino de Valencia. Únicamente sabemos, a través del Diccionario Geográfico-Estadístico de Madoz, que el castillo fue refugio de una pequeña partida tradicionalista a finales de la Segunda Guerra Carlista. Se pueden verificar algunas tímidas obras defensivas realizadas en el s. XIX, con motivo de la invasión napoleónica y las citadas guerras carlistas.

Y es precisamente esta estabilidad y decadencia del castillo de Ves el que motiva el traslado, el año 1743, del Ayuntamiento a la entonces aldea del Casas de Ves, más habitada, dinámica y mejor comunicada.

El advenimiento del régimen liberal y liquidación del feudalismo imponen, mediante diversas normativas, la constitución de municipios independientes para todas la poblaciones de cierta entidad. Al calor de estas reformas se segrega el viejo ‘Rincón de Ves’ en tres municipios diferentes: Casas de Ves (heredera del antiguo Ayuntamiento), Balsa de Ves (indep. 1844) y Villa de Ves (indep. 1838, recuperando el gobierno sobre si misma).

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La aldea de La Golfilla nace con la Desamortización de Madoz, al privatizarse esta antigua dehesa concejil del recién fundado municipio de la Balsa de Ves. Esta dehesa sería adquirida por Tomás Pérez, testaferro y secretario del gobernador de Albacete.

 

Estos tres municipios, tradicionalmente bien dotados de bienes y terrenos públicos –concejiles y comunales-, notan de forma particularmente severa los efectos de la Desamortización. Se subastan en total 4.690 hectáreas –el 18,4% de la superficie de los tres términos-, entre las cuales se encuentra la antigua Dehesa concejil de La Golfilla. La mayor parte de estas tierras van a parar a manos de unas pocas familias –los Ballesteros, Pérez, Jiménez, Cuevas, Ramírez y Valiente, e incluso Dieffenbruno-, acentuando el control oligopólico de la economía agrícola de la Tierra de Ves y agravando las ya de por sí extremas desigualdades sociales.

Llegamos así a nuestros días, caracterizados por la atonía económica, el descalabro demográfico debido al éxodo rural, y el envejecimiento de la población.

¿Es este el futuro que se merece un rincón de La Manchuela con tanta historia que contar? Entendemos que no, que se puede apostar por nuevas iniciativas que permitan recuperar el esplendor perdido. A ello queremos contribuir, humildemente, desde este blog.

 

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BIBLIOGRAFÍA RELACIONADA:

DÍAZ GARCÍA, Antonio (2001). La Desamortización en la provincia de Albacete (1836–1909). Instituto de Estudios Albacetenses.

LÓPEZ SANZ, Gregorio et al. (2014). Alcalá del Júcar: piedra, tierra, agua y sus gentes. Instituto de Estudios Albacetenses.

PASTOR I MADALENA, Manel (2014). Les senyories valencianes dels comtes d’Urgell. Les baronies de Bunyol, Xiva i Xestalgar entre el 1238 i el 1327. Renda i jurisdicció. Tesis doctoral. Universitat de València. Dpt. d’Història Medieval.

PRETEL MARÍN, Aurelio (1986). Conquista y primeros intentos de repoblación del territorio albacetense. Instituto de Estudios Albacetenses.

PRETEL MARÍN, Aurelio (2011). El señorío de Villena en el siglo XV. Instituto de Estudios Albacetenses.

PRETEL MARIN, Aurelio (2011). Conquista y poblamiento del Júcar de Albacete. Fund. Caja Rural de Casas Ibáñez.

SIMÓN GARCÍA, José Luís (2011). Castillos y torres de Albacete. Instituto de Estudios Albacetenses.

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