Oficios tradicionales: Los ‘gancheros’ y la ‘maderada’

gancho

Paseando el otro día por la orilla del Cabriel, hicimos un hallazgo fortuito la mar de interesante. Se trata de un mango de longitud mediana, con asa en un extremo, y punta de hierro con gancho en el otro. ¿Alguien lo identifica? ¡Pues claro que sí!

El utensilio es muy característico de las comunidades fluviales de la Península Ibérica, y servía para conducir troncos de pino desde los grandes bosques del interior hasta los astilleros de la costa, ayudados por la fuerza del agua. Una profesión muy dura, ejercida normalmente en los meses invernales (con mayor caudal en los ríos) por jornaleros que, durante el verano, también dedicaban todo su esfuerzo a la siega y recolección de los cereales en las zonas de secano. Sin olvidar la inestimable ayuda de sus esposas y resto de la familia, que recorrían el río en paralelo –cargadas y no siempre por caminos fáciles- para preparar la comida en los lugares señalados para hacer una breve pausa y recuperar fuerzas. Un rol vital que pocas veces se reconoce como es debido.

En el caso que nos ocupa, los ríos Júcar y Cabriel están entre las primeras referencias documentales a este oficio, que debemos una vez más al geógrafo Al-Idrīsī (como ya vimos en la Historia de la Villa de Ves), esta vez en su Kitāb Ruyyār:

“Qalasa’ es un castillo (hisn) inexpugnable fundando al otro lado de las numerosas montañas, donde crece innumerable arbolado de coníferas (pinos). Se cortan los maderos y son transportados por agua y conducidos hasta Denia y Valencia. Estas maderas van por el río de Qalasa’ hacia Alcira, y desde allí hacia el castillo de Cullera, donde los descargan al mar. Se embarcan y se llevan a Denia; en ella se construyen grandes navíos y pequeños barcos. Los maderos gruesos se conducen a Valencia, y se envían para la construcción y las viviendas.”

Las ‘maderadas’ por el Júcar y el Cabriel sufrirían un marcado auge a partir del siglo IX, tras el ataque vikingo a Cádiz, que motivaría la creación de la gran flota de Abderramán II con la que los musulmanes dominarían el Mediterráneo occidental por cuatro centurias. Desde la serranía de Cuenca –y sus magníficos pinos laricios– los troncos bajaban por flotación hasta los astilleros de Denia, ciudad que durante las primeras taifas procuró mantener el control estratégico tanto de los bosques del interior como de las Islas Baleares.

denia

La Taifa de Denia se procuró el control estratégico de los pinares del interior para dominar el Mediterráneo.

La importancia de esta actividad hizo que se excavaran pasos específicos en la roca y que en todos los pequeños azudes del río Cabriel se instalaran portillas para que pudieran pasar los troncos. Sabemos incluso que en Villatoya, en pleno s. XIX, se cobraba peaje a los ‘gancheros’ que quisieran pasar por allí –un peaje similar al del ‘pontazgo’ medieval, aunque gravando a los que iban por el río y sin ofrecer una infraestructura útil a cambio, sino por puro chantaje aprovechando el vacío legal-. Hay mucho que contar sobre la pervivencia del Antiguo Régimen en Villatoya, que no se liquidaría hasta 1943.

Sea como fuere, el transporte fluvial de madera entró en declive por la competencia del transporte terrestre (por carretera o ferrocarril) y el recurso a materiales sustitutivos como el acero o el poliéster en la construcción de embarcaciones –y el hormigón y el ladrillo para viviendas-. El golpe de gracia lo daría la construcción del embalse de Contreras, en 1972, que cortaría definitivamente el paso a los ‘gancheros’.

Como muestra del gravísimo impacto social que tuvo este final repentino y forzado del oficio de ‘ganchero’, podemos citar los trágicos Sucesos de Yeste, pocas semanas antes del inicio de la Guerra Civil, en el extremo sur de la provincia de Albacete.

Pero la memoria histórica de este oficio perdura, y en los últimos años se han recuperado con bastante fuerza las ‘maderadas’ como espectáculo y atractivo turístico. Por ejemplo, durante las Fiestas de Mayo de Cofrentes podremos ver a un puñado de valientes jóvenes (y no tan jóvenes), vestidos para la ocasión y armados con el tradicional ‘gancho’, haciendo juegos de equilibrio sobre los troncos flotantes.

¿Alguien se anima a venir a La Golfilla por estos días, y bajar a Cofrentes a participar en la ‘maderada’? ¡Os aseguro que engancha!

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3 respuestas a Oficios tradicionales: Los ‘gancheros’ y la ‘maderada’

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  2. Pingback: [Escapada] Cofrentes, su castillo, y el Embalse de Embarcaderos | FINCA LA GOLFILLA

  3. ¡Muy buen artículo! De verdad, he estado leyendo tu blog y creo que compartes un buen contenido de calidad. Me sorprende que no tengas más comentarios, buen trabajo.

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